Toma lo que te sirva

Reencuentro : II. Toma lo que te sirva

¿Y lo que enseñabas antes sigue siendo válido o no?

Me preguntaba por dónde comenzar mis reflexiones y creo que necesito comenzar por las palabras “enseñar” y “válido”.

Si buscamos la palabra “enseñar” en el diccionario la definición que encontramos es: “Hacer que alguien aprenda algo”.

Si buscamos la palabra “aprender” la definición es: “Llegar a saber una cosa por medio del estudio o la práctica”.

Entonces la pregunta que emerge es: ¿Cómo yo puedo hacer algo que en realidad está en manos de otro? Es decir: ¿Cómo puedo enseñar lo que sólo otro puede aprender por sí mismo, si así lo quiere y decide?

Así que mi definición de enseñanza es diferente. Es el proceso mediante el cual compartimos lo que nos ha sido útil, lo que creemos de valor, lo que nos servido, lo que hemos experimentado, lo que hemos estudiado a profundidad y quizás hasta aprendido; y que consideramos que puede serle útil a alguien más.

El que así sea, que sea útil para alguien más, no lo sé con certeza, eso es algo que sólo los otros pueden decidir.

En este sentido enseñar no significa que sepa más, no significa que sea una maestra, no significa que tenga una jerarquía distinta, no significa que necesariamente tenga algo que compartir que el mundo no tiene, sólo significa que soy un ser humano con algo que me ha sido tan útil que creo que quizás hasta la sea útil a alguien más.

Para mí enseñar también significa ofrecer un espacio donde cómo seres humanos, iguales, podamos compartir y enriquecernos mutuamente. De ahí que la riqueza de nuestros seminarios siempre fue, ha sido y es el proceso de cocreación. Porque por nuevo que sea lo que compartimos, viene de la conjunción de muchos otros y otras detrás y al frente de mí, nosotros y de quiénes aprendemos juntos.

Adicionalmente me parece que el proceso de enseñanza se nutre del proceso de aprendizaje, entonces cada cosa nueva que aprendo, cada experiencia, cada nuevo cliente, es un estímulo a revisar lo que sé, lo que observo, lo que experimento y en consecuencia a cambiar lo que enseño. En ocasiones este cambio representa un nuevo sustento, en otras una expansión, en algunos casos un ajuste y por qué no, en otros un cuestionamiento.

Así que sobre esta base, para mí es “válido” lo que compartí hace doce años, hace ocho, hace tres y hoy.

La pregunta que emerge es: ¿Es válido para ti? Y eso sólo puedes decidirlo tú.

Y me da la impresión que tienes muchas opciones y posibilidades. Algunas son: quedarte con lo que enseñaba antes, explorar conmigo lo que ha cambiado, quizás incluso moverte a la mirada que tengo hoy y por qué no, si el nuevo viaje cuando llegue te gusta, caminar juntos una nueva aventura.

Mi invitación sigue siendo la misma de origen: “toma lo que te sirva, lo que te sea útil, lo que te haga bien, lo que contribuya a que estés más satisfecho contigo y con tu vida en cualquiera de sus dimensiones… lo demás déjalo”.