¿Cómo no inclinar la cabeza y rezar ante algo así?

Hoy recé un rosario… nada significativo diría alguien… completamente significativo para mí, porque no creo en ello… completamente significativo porque hace cuatro años por no querer rezarlo desaté una cruzada de odio de una mujer “piadosamente católica”, que ha tenido consecuencias hasta el día de hoy.

¿Qué hizo la diferencia?

¿Su cruzada de odio tuvo éxito? No… yo respondo muy mal al odio y más cuando está basado en fundamentalismos.

Lo que hizo la diferencia es el corazón de un hombre octogenario que acaba de perder a la que fue su esposa por cincuenta y tres años, lo que hizo la diferencia es que nadie me lo impuso, lo que hizo la diferencia es que, en el profundo respeto a la diferencia, en lo que creo sinceramente, puedo abrazar momentáneamente la creencia de otro para acompañarlo en su dolor.

Hace cuatro años enterrábamos a Fer. En una familia donde la religión ha sido un tema polémico y causa de grandes peleas y diferencias, me parecía, a mí y a otros, que un rosario era lo más inapropiado, acordamos todos una “oración universal”, el “Padre Nuestro” y respetar la creencia de Fer que era completamente esotérica.

No creía en dios, pero creía en la energía, no creía en el diablo, pero creía en el mal, no creía en la religión, pero creía en el chi (como energía de vida).

Así que cuando el Padre Nuestro terminó, quedamos en silencio, y de repente esta persona comienza a rezar su rosario, sin el más mínimo respeto a los demás, creyendo, como creen algunos que su verdad ES la verdad.

Curiosamente alguien más en ese momento, mencionó una frase que Fer decía ante cualquier expresión religiosa y entonces varios nos atacamos de la risa. Fue lo más hermoso, para mí, del funeral, fue como si Fer estuviera ahí presente riendo como solía reír de esas cosas.

Pues dicha mujer, en lugar de valorar el encanto del instante, hizo un drama personal del tema y lo transformó en una cruzada de odio religiosa.

Yo todavía no entiendo bien en mi cabeza como funciona eso, odiar en nombre de Dios, pero observo que muchos lo hacen. Y entonces, si antes ya tenía temas con acercarme a religiones, después de eso mucho más.

Y aun así, hoy recé, recé con devoción, recé con el corazón… por una sencilla razón, nadie me lo impuso, me nació del alma acompañar a mi amigo y a su padre, después de ver la pureza del corazón de este hombre (al menos desde mis ojos) al decir “estoy contento, que nadie lo oiga porque me interpretarían mal, pero estoy contento… le recé a Papá Dios y le pedí que se llevara al que fuera el correcto y él la eligió a ella”.

Recé para acompañarlo y honrar su profunda expresión de amor a través de la creencia de que Dios hizo bien y cuidó al amor de su vida. ¿Cómo no inclinar la cabeza y rezar ante algo así?

Cuando entendamos que la religión no es odio, que la religión no es imposición, que la religión no es una “verdad” sostenida a “palazos y asesinatos”, sino es sólo amor, sólo eso que nos conecta y nos une como seres humanos, quizás encontremos en nuestras diferencias la forma de compartir y convivir juntos sin odiarnos, sin devaluarnos, sin matarnos, a veces virtualmente, a veces, muchas más de las que me gustaría, de verdad.

¿Y a ti, tu creencia religiosa te une o te diferencia con los demás? ¿Te permite contribuir a un mundo mejor o te hace sentir mejor que ese mundo y denigrarlo?